En el juego, como en la empresa y la vida: Un equipo, un plan y equilibrio.

El centro sigue siendo la clave, pero encontrar el punto de equilibrio y pararse justo sobre él es la postura más difícil, aunque sin dudas la más efectiva. Por qué los grupos más exitosos son los mas razonables, moderados y con sentido común. Y cuál es el secreto para que logren resultados superadores.

Siempre digo que en materia de conducta humana y social, dos más dos no es igual a cuatro, pero como profesionales de la ciencia y la investigación que somos, trabajamos con tendencias y resultados contrastados y probados en la mayoría de los casos. Podemos encontrar excepciones, claro está, pero para poder expresar conclusiones y utilizar modelos que reproduzcan e intenten explicar la realidad, es decir, pasar del razonamiento inductivo a la generalización deductiva, necesariamente tenemos que basarnos en la estadística y en los grandes números. Así funciona hasta ahora el pensamiento hegemónico que mueve al mundo. El paradigma positivista que determina el método científico sigue siendo el metro patrón con el que medimos la realidad para dar por válido o refutar un conocimiento sobre ella. Y hasta tanto una nueva doctrina no explique más y mejor las observaciones que hacemos acerca de la vida social, seguirá siendo así, por mucho tiempo más.

«Para lograr un objetivo no basta con tener un gran equipo, además es necesario contar con un buen plan y el compromiso de sus miembros para llevarlo a cabo»

Hago esta introducción para intentar inferir por qué algunas empresas, equipos de fútbol o de cualquier otro deporte, y hasta sociedades enteras, consiguen mejores resultados y desempeños más elevados que otros. A propósito del fútbol y en tiempos en que este maravilloso juego domina la atención mundial, me permito hacer las siguientes observaciones y reflexiones que pueden extrapolarse a muchos otros órdenes.

La primera, es que para lograr un objetivo o alcanzar un resultado satisfactorio no basta con tener un gran equipo, además es necesario contar con un buen plan y el compromiso de sus miembros para llevarlo a cabo.

¿Ejemplos? Vista la temprana eliminación de la Selección argentina en el Mundial de Rusia, bastaría como argumento. En este caso particular, ninguna de las dos premisas se cumplió: ni contamos con un verdadero «Equipo» -sí con algunas grandes individualidades- ni parece que hubo un planteo táctico y estratégico coherente por parte del cuerpo técnico. O si lo hubo no se entendió. O si se entendió no fue el adecuado. Pero como sea, si existió un plan, es evidente, que falló.

También lo podemos comprobar en nuestra realidad política y económica actual. Pareciera que el gobierno argentino cuenta con «el mejor equipo de trabajo», afirmación que no es mía sino que repiten muchos de sus principales representantes. Ideologías o simpatías partidarias y personales al margen -sobre las que nunca me manifiesto en un artículo- si la administración actual cuenta con un gran grupo de colaboradores ¿por qué la imagen positiva y la opinión publica mayoritaria, reflejada en las encuestas por consultoras de todo signo y tendencia, dan cuenta de lo contrario? Y aún así, si el gobierno nacional contara con un buen equipo de funcionarios, los resultados económicos tampoco parecen corroborarlo. ¿Falta un plan? ¿La receta económica aplicada será la correcta?

Paso ahora al campo de las empresas, el que verdaderamente me interesa y del que me ocupo en la mayoría de mis publicaciones ya que es de mi incumbencia.

«Cuando las organizaciones nos convocan porque sus desempeños no son satisfactorios notamos que las conflictivas tienen su origen en la misma causa: O no cuentan con un buen plantel, o no tienen un plan adecuado o ambas cosas»

A diario recibimos llamados de organizaciones que nos convocan porque su clima de trabajo no es positivo, porque los conflictos entre sus colaboradores le impiden alcanzar los resultados que necesitan, porque el desempeño de alguna o muchas de sus áreas ha bajado alarmantemente y un largo etcétera de cuestiones que tienen todas su raíz en la misma problemática: no cuentan con el mejor plantel de colaboradores o no tienen una plan de acción adecuado. O ambas cosas.

Pero comencé afirmando que pararse en el medio pareciera ser la mejor posición aunque la más difícil de alcanzar y sostener. ¿A qué me refiero con ello? A que ser moderado, utilizar el sentido común, no pendular entre los extremos, pareciera ser la clave para obtener el equilibrio necesario para mantenerse y persistir a través del tiempo y a pesar de las circunstancias. Millones de años de evolución y selección natural en nuestro planeta son prueba de que las especies que sobreviven es porque han logrado adaptarse a través de encontrar el equilibrio entre los cambios radicales del exterior y las necesidades internas de subsistencia.

«En las empresas exitosas, el factor azar es la única variable inmanejable pero al tener control sobre todas las demás, éste se reduce notablemente. Los inexplicables fracasos constituyen la excepción y no la norma»

El mismo modelo dinámico del Universo, dónde unos astros giran en torno a otros y las galaxias lo hacen entre sí, describiendo un ciclo, una circunferencia, una órbita lo mas circular y concéntrica posible, funciona de esta manera. El Yin y el Yan de la filosofía oriental se basa en esos mismos principios. Claro, nada es perfecto! por eso existen cataclismos cósmicos como la explosiva desaparición de una estrella o el nacimiento de un agujero negro que tienen consecuencias a distancias astronómicas; o desastres naturales imprevistos que alteran la vida de nuestro planeta provocando cambios catastróficos. Y hay grandes seleccionados de fútbol con un plan de trabajo de muchos años a los que no les ha ido como debiera, aunque si hurgamos en todas las variables y profundizamos en cada una de ellas, seguro encontraremos algunos indicios que puedan explicar estos, en apariencia, «inexplicables» fracasos. Pero en todo caso constituyen la excepción y no la norma.

Lo cierto es que el factor azar es la única variable inmanejable pero les aseguro que buscando controlar la mayoría de las demás, la primera se reduce notablemente. Eso es lo que sucede en las empresas exitosas y equilibradas, en los buenos equipos deportivos que llegan lejos en las competencias y en los gobiernos «moderados» a los que «les va bien». Se trata de tomar decisiones lo más justas y equitativas posibles para reducir la incertidumbre y tener una mejor previsión y predicción sobre los escenarios posibles o las consecuencias esperables de sus acciones.

«Sobre la base de un buen grupo humano y profesional, que trabaja en equipo y analiza la realidad en profundidad, consensuando las acciones y decisiones, se elaboran diagnósticos correctos y planes de acción adecuados para solucionar los conflictos»

En el caso de nuestra consultora, el «secreto» de los resultados en nuestros procesos y abordajes de casos, o el éxito en nuestras formaciones y capacitaciones está en que primero conformamos un gran grupo humano y el mejor team de profesionales que pudimos encontrarnos. Y trabajamos verdaderamente en Equipo. Todas nuestras acciones y decisiones son fruto de un previo y profundo análisis, consensuado, que nos permite elaborar el diagnóstico más acertado para luego implementar el mejor plan, administrar el tratamiento correcto que posibilitará la solución del problema, la disminución del conflicto o alcanzar el objetivo previsto.

Sabemos por qué hacemos lo que hacemos, tenemos una teoría, un método y las técnicas para implementarlo y eso nos da la tranquilidad de que las conclusiones a las que arribamos son mayormente acertadas. Pero también, que cuando la evaluación de los resultados no es la esperada, podemos dar marcha atrás, ver en qué nos equivocamos y saber cómo podemos corregir el desvío. Eso es trabajar de manera Profesional, como trabajan los científicos de cualquier disciplina, los deportistas más exitosos, los mejores gabinetes de gobierno.

Me cabe como reflexión final que para que nos vaya mejor en el deporte, en nuestra sociedad, en nuestros hogares y en nuestras vidas mismas, tenemos que capacitarnos, formarnos, estudiar, practicar, ser serios cuando hay que serlo, trabajar duro y ante todo, tomar las decisiones que haya que tomar, siendo las mismas producto de un análisis minucioso y de un plan probado y efectivo. Y nunca pero nunca dejar de lado eso que llamamos «sentido común».

No basta con serlo o creerselo. Además hay que parecerlo pero sobre todo demostrarlo.

PD: Si tu negocio o equipo de trabajo no está cumpliendo con sus metas o existe una conflictiva que le impide desarrollar su mejor performance, sabemos como ayudarte:

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